Siento, presiento.
En tu centro,
en el mismo centro de tu pira crepitante.
En el caos de tu ternura sepultada
por miles de rocas, en los escollos incrustados de tu consumida víscera roja. Siento, te siento en tu pupila dilatada,
acústica, eléctrica.
Me cuelo en tu silencio
y lo siento,
lo aspiro
me impregno, te circundo,
te vuelo.
Expulso mares de océano,
océanos de mar. Te vaporizo
y no puedo, pero quiero
romperte la corteza,
implantarme en tu piel.
Siento, te siento a milímetros.
La distancia se acorta
se extrecha
se disuelve.
Nos emulsionamos.
Tú y tu lumbre.
En tu incendio.
Soy el germen del agua.
Me respiras. Me inspiras. Te consuelo. Me bebes, me abismas. Buceas mi pozo y te rabio
porque quiero
y no puedo filtrarme en ti.
Deseando que sepas.
Que leas.
Que tiembles.
Temblar contigo.
Que guardes todo esto. Que lo copies y lo pegues y te quedes pringadísimo. |
Lo confieso. Al principio
me enamoré de tus enormes pechos,
desmesuradamente grandes,
redondos, sostenidos. No te enfades
si te lo cuento ahora,
después de tanto tiempo.
No pretendo ofenderte.
Sólo quiero que sepas
que aquello fue una forma de atraerme,
hacer que me fijara en ti,
que te pidiese apuntes
para el siguiente examen
y quedásemos luego citados por la noche,
en tu pequeña casa junto al mar.
Me gustaba estudiar geografía contigo
porque me levantabas la camisa
y con tu mano izquierda
recorrías mi espalda,
buscando la frontera portuguesa
o tu pueblo natal en Teruel.
Fuimos buenos amigos desde el primer momento
y a mi me molestaba quedarme tan colgado
al mirarte a los ojos. Fue terrible
ir descubriendo cualidades tuyas,
tales como el cariño
que empleaste al hablarme
de tu novio en Madrid.
En las noches de luna
recuerdo tu perfil de joven diosa
aquella madrugada en el acantilado,
cuando me desnudaste
y sin mediar palabras
te desnudé yo a ti.
Es nuestro gran secreto, ya lo sé.
Y te he jurado
que nunca, nunca, nunca
lo voy a revelar. Pero te pido
un único favor:
déjame dedicarte este poema.
Javier Benítez Láinez
...
Fotografía: Meri Pas Blanquer
las raíces de los robles casi,
al centro mismo de la tierra o un amor
sin cordura y a la vez tan loco como el
sueño de Petit
de cruzar de punta a punta el Orinoco
sobre una cuerda de guitarra.
Un amor con las tripas por fuera de
esos donde uno de los dos lo deja todo
y atraviesa
el puto océano sobre una tabla de la
plancha y de vela las cortinas de la ducha
porque el otro,
haya dicho abrázame.
Un amor grande que no quepa en el pecho
o nada.
Que me parta como un rayo el corazón o
nada.
Que imposible signifique una vez y otra
y otra y otra o nada.
Un amor sin mañana ni pies ni cabeza
ni tones o sones
ni un sólo minuto que no sea de
gloria.
Un amor ahora o nunca.
Sin papeles ni firmas ni precio ni ya
te lo dijes.
Que en vez de mi mitad lo sea mi todo.
Que en vez de una palabra sea verdad.
Que me duela.
Que me ría.
Que me llueva.
Que me mar, que me flor, que me pájaro
y me nube.
Ese amor o nada.
...
![]() |
| Diana Dihaze |
Sé que vendrás una noche
a mis versos
entre metáforas desoladas
y epítetos inútiles.
A través de alguna
onomatopeya resonante
y taciturna te deslizarás
sobre el signo que te aguarda.
Me esperarás al doblar
la esquina del poema
donde el alma se refugia
de los márgenes,
en alguna línea desigual
que se haya sostenido
en su infortunio.
Vendrás aquí, llegarás
hasta el ombligo mismo de la elipsis
y mientras se incendian una a una
las vocales,
desaparecerá para siempre
la estrofa carbonizada.
Meri Pas Blanquer
que son conocidos,
o que quieren ser conocidos
como poetas,
quizá uno o dos
sean auténticos
y el resto son impostores,
rondando por los recintos sagrados
tratando de parecer genuinos.
No hace falta decir
que yo soy uno de
los impostores,
y ésta es mi historia.
Leonard Cohen
De El libro del anhelo
![]() |
| Paul Wolff |
Para que tú me ames, para que yo conserve
tu amor más alto y puro, sólo debo
-me dices-
cumplir una mandamiento:
no mentirte jamás, no mentirte siquiera
cuando más necesites que lo haga,
porque tú -me aseguras-
lograrás perdonar cualquier ofensa,
cualquier traición si la confieso.
Y así, con un engaño, mintiéndote y mintiéndome,
demandas mi franqueza más suicida.
Por tu parte,
para que yo te ame, para que tu conserves
mi amor más alto y puro,
sólo debes cumplir un mandamiento:
no dejar de mentirme, porque no lograría
amarte en tu verdad.
Lo que yo amo es tu forma de engañarme.
Por lo que a mí respecta, complaceré tu gusto:
te mentiré jurando que no miento,
y si logro tenerte para siempre engañada,
habrás de agradecerme un amor tan sincero
que no sienta el impulso de decir su verdad,
porque es la verdad la traición más cobarde
y nadie necesita su confidencia cruel
por más que la suplique.
Vicente Gallego
A las víctimas de la despreocupación en Ciudad Juárez
Vigilad el improperio,
olivas, flores de miedo:
Lupita, Rosa, Brigitte,
Pilarín, Carmen, Facunda,
cuando en tanta oscuridad
se acaba la libertad
no te debes a tu imperio.
Gran cementerio de lunas
ya algunas vuelan en urnas
dejando solo a Hemeterio.
¿Cómo consiente un gobierno
que dos mil ya se hayan muerto
y otras no tengan ni suelo?
¿Son mujer o cucaracha?
¿O es que son tanta amenaza
un niño solo en la plaza,
un brazo piel de borraja,
amapolas en borrasca?
En la sala del forense
no se encuentra al amanuense
no amanece un policía.
Tristeza de vidrios rotos
cuerpos de sal y tormenta
son sus vientres arrancados,
sujetadores vacíos,
cirios de lluvia en el viento...
y aún sin cuerpo tantos nombres
tanta fosa en el desierto.
![]() |
| Vogue Italia |
De Sara me he quedado sus ojos verdes,
de Noelia sus
labios carnosos, de Alicia su cabello negro azabache, de
Cristina sus largas piernas, de Patricia su generoso
corazón y así he
ido recomponiendo a la mujer de mis
sueños.
Ahora con las manos
manchadas de sangre me
pregunto qué hacer con todas las piezas que
sobran.
David Moreno Sanz
Se pasan los días pensando
cómo matar por matar,
y a cuántos matar para matar muchos.
Fuera de eso comen con apetito,
rezan, se lavan los pies, dan de comer a los pájaros,
hablan por teléfono rascándose el sobaco,
se detienen la sangre cuando se cortan el dedo,
si son mujeres compran compresas,
sombra de ojos, flores para los floreros,
todos bromean un poco cuando están de humor,
beben zumo de naranja sacado de la nevera,
por la noche miran la luna y las estrellas,
se ponen los auriculares con música tranquila
y duermen apaciblemente hasta el amanecer
-a menos de que eso en lo que piensan tengan que hacerlo de noche.
Wislawa Szymborska
![]() |
| Kuplenko |
Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas.
En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas.
Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos.
Os echaré de menos, nunca os olvidaré.
Pañuelos que se pierden en el horizonte.
A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban.
Está en venta el jardín de los cerezos.
Leopoldo María Panero
![]() |
|
Entonces reconocí la mirada de la fotografía.
Era aquel cerdo del callejón.
El policía asintió con la cabeza y le dio el retrato a otro agente. 'Dicta una orden de busca y captura', le dijo.
A la semana siguiente, me llamaron para una rueda de reconocimiento.
Me pusieron tras un cristal y entraron cinco hombres.
“¿Cuál de ellos lo hizo?”, me preguntaron.
Dudé un instante, pero después de examinar los ojos de todos lo tuve claro:
“El de la camisa azul”.
A los otros cuatro los soltaron, pero yo seguí al del jersey rojo hasta su casa.
Saqué las tijeras y le dije:
“¿Te acuerdas de mí?”.
Manu Espada
Relato ganador del Concurso de microrrelatos del Programa HOY POR HOY
![]() |
| Graciela Iturbide |
"El hombre es un animal religioso.
El hombre es el único animal religioso.
Es el único animal que tiene la Verdadera Religión –varias de ellas.
Es el único animal que ama a su prójimo como a sí mismo y lo degüella si su teología no es la correcta".
Mark Twain
De Letters from the Earth
- Seguir leyendo: la-hora-del-planeta-y-los-nuevos-mitos-1276238835.html
De Letters from the Earth - Seguir leyendo: la-hora-del-planeta-y-los-nuevos-mitos-1276238835.html- Seguir leyendo: la-hora-del-planeta-y-los-nuevos-mitos-1276238835.html
Meri Pas Blanquer (Carmen Pascual)-2014-2016. Con la tecnología de Blogger.













